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  • Editorial

La transformación digital y la innovación del sistema financiero



Guatemala es uno de los países con más altos índices de pobreza en Latinoamérica, con un indicador que se sitúa alrededor del 60% de la población, el cual podría ser reducido mediante un plan de acción que incluya, entre otros, una adecuada estrategia de inclusión financiera.


Una buena forma de realizar inclusión financiera en el país es mediante la incorporación de servicios digitales y el uso del teléfono como herramienta, toda vez que aproximadamente se cuenta con 17 millones de habitantes y 20.5 millones de teléfonos, es decir, que existen 1.2 teléfonos por persona; adicionalmente, el 65% de la población tienen menos de 30 años, lo cual hace que se conjuguen de forma favorable varios elementos que pueden permitir la incorporación de tecnología que facilite el acceso a servicios financieros, es decir, lo que se conoce como transformación digital de los servicios financieros tradicionales.


Es importante mencionar, que los procesos de transformación digital y la incorporación de tecnologías en esquemas tradicionales, conllevan una planeación que permita contar con elementos de innovación real y que sean sostenibles en el tiempo, cuyo fin primordial sea brindar una mayor satisfacción al usuario a un bajo costo, con mecanismos de accesibilidad, orientado en la transparencia y con uso de esquemas de seguridad para los usuarios.


En este proceso las empresas que desarrollan tecnología financiera, denominadas FinTech juegan un papel fundamental y complementario en el sistema financiero de una nación, ya que facilitan la incorporación de los elementos antes indicados a los sistemas financieros tradicionales.


Conforme lo anterior, la Superintendencia de Bancos, con base en las mejores prácticas y estándares internacionales, creó el SIB Innovation HUB como un punto de encuentro entre el supervisor, las entidades supervisadas y las personas que desarrollen o utilicen modelos de negocios que apliquen tecnologías financieras innovadoras, a efecto de conocer dichos modelos e identificar los mecanismos técnicos y legales que faciliten su implementación en un contexto ordenado y sin incurrir en riesgos para el sistema financiero supervisado.


Los servicios financieros del futuro conllevarán nuevos retos, incorporarán procesos disruptivos innovadores, plantearán escenarios de interconexión directamente hacia los cerebros de las personas. Este futuro pareciera utópico, pero resultará ser más que real, por lo que se debe ver el futuro con optimismo, pero con mucha prudencia y bajo esquemas que permitan mantener niveles adecuados de seguridad y de gestión de riesgos, a fin de establecer un balance adecuado entre innovación y los riesgos asumidos.


Sobre el autor

Gustavo Adolfo Rodas es Licenciado en Contaduría Pública y Auditoría por la Universidad San Carlos de Guatemala y Master en Administración de Negocios con especialización en Dirección Estratégica por la Universidad Mesoamericana.


Actualmente, es el Supervisor de la Unidad de Innovación y Desarrollo de la Superintendencia de Bancos de Guatemala, dedicada a analizar los modelos de negocios innovadores. Ha sido docente universitario durante 23 años, dando cursos de maestría en materias de Gobierno Corporativo, Enterprise Risk Management, COSO, informes y matrices de riesgos, entre otros.

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